Ciudad del caos

“Neralo. Ciudad del caos” es la primera novela de una trilogía de fantasía y ciencia ficción que se va a ir creando en esta bitácora. Es una novela viva. Por lo tanto, aunque a grandes rasgos ya está escrita en mi cabeza, los comentarios y aportaciones de los lectores podrán ir modificando el transcurso de la historia. Subiré un nuevo capítulo cada sábado. Para leer la novela en su orden correcto, selecionar "Orden posts:Ascendente". Más en: www.neralo.info

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Lugar: Bilbao, Bizkaia, Spain

01 julio 2006

1. Ochos muertos

Alguien golpeó violentamente contra la puerta. La habitación, pequeña y de techos altos, estaba pintada de un ocre pálido. El mobiliario era escaso: una cama con un bulto enorme bajo las sábanas, un ropero con unos cajones, una mesa alargada y dos sillas. A través de una puerta entreabierta podía verse un pequeño baño. Por los agujeros de la persiana entraba una luz cálida que auguraba el mediodía. El bulto de la cama se movió y, con un golpe violento, retiró las sábanas. Era un chico de unos veintidós años, de pelo rubio y revuelto, barba de dos días y vestía una camisa de tirantes y unos calzoncillos largos. Con paso torpe y agarrándose la cabeza se acercó a la puerta, juntó el ojo a la mirilla y la abrió. Detrás de ella había un chico bajito, de unos quince años.

-Hola Ca -saludó el muchacho.

-¿Qué quieres, Jon? ¿No os tengo dicho que no me despertéis?

-Es Alex…

-¿Qué quiere ahora ese viejo?

-Lo… lo han matado.

-¿Cómo? ¿Cuándo?

-No lo sé, sólo me han dado esto para que te lo dé -Jon alzó el paquete que llevaba entre las manos y Ca se fijó en él por primera vez.

Ca cogió el paquete y, con un gesto de la mano, le dio las gracias. Luego cerró la puerta y se dirigió a la mesa. Se sentó en la silla más cercana, posó el paquete en la mesa y lo examinó. Era poco más grande que su mano, pero muy fino; estaba envuelto con un periódico antiguo (hacía ya más de tres años que dejó de imprimirse el último de los periódicos de la zona) y manchado con sangre. Escrito en una esquina ponía “Ca”. Abrió el paquete. Era una matrícula, era la matrícula de Alex, y todavía estaba manchada de sangre. En la parte trasera vio dibujada una cara sonriente. Lanzó la matrícula a una esquina del cuarto y entró al baño, cerrando la puerta violentamente.
***

La habitación estaba vacía. Alguien llamó a la puerta. Se abrió el baño y Ca se dirigió a abrirla. Aunque la barba seguía dándole un aspecto desaliñado, estaba peinado y vestía unos pantalones rojos de motorista y una camisa negra de manga corta. Abrió la puerta. Era una chica alta y de pelo muy corto. Vestía unos pantalones militares y una camiseta de tirantes negra.

-Many, te estaba esperando. Pasa, pasa, que enseguida estoy listo.

Ca se dirigió a la esquina a la que había lanzado la matrícula, la cogió y se la pasó.

-Mira, ¿la reconoces? Es la matrícula de Alex -cogió una cazadora roja que estaba colgada en una de las sillas y se la puso. Lucía un dragón negro a la espalda-. ¿Has visto el símbolo de atrás?

-Sí, está claro que han sido los Payasos.

-¡Asquerosos Bufones! -Ca hizo el gesto de escupir-. Les voy a quitar esa sonrisa de la cara a todos.

-No seas estúpido, te están provocando, hace tiempo que Rob te tiene ganas. Te estarán esperando.

-Me da igual, tengo un plan perfecto. Por eso te he llamado. Pero bueno, dejemos eso por ahora, prefiero contártelo en Boggi. Así os enteráis los dos al mismo tiempo.

-No puedes tener un plan. Ni siquiera has tenido tiempo de pensar.

-Tranquila, está todo pensado, y ahora es el momento.

Salieron a un pasillo alargado en el que parecía haber más habitaciones como la de Ca. El pasillo terminaba en un pequeño parking lleno de motos y un coche medio destrozado que dudosamente funcionaría. Bajaron por una carretera que, curva a curva, recorría todo el edificio. Cuando llegaron a la planta más baja, entraron por una puerta en la que se podía leer: “Boggi”.

Era un bar destartalado. El mobiliario medio destrozado había vivido muchas peleas y el suelo no se limpiaba hacía semanas, lo que complicaba el moverse sin quedarse pegado en él. Ca y Many se acercaron a la barra y cada uno se sentó en un taburete. El barman era un tipo regordete que superaba ampliamente los cuarenta, lucía una calva pronunciada y el escaso pelo que mantenía tenía un color grisáceo. Vestía ropa cómoda y un delantal lleno de manchas. Many saludó cariñosamente al barman y éste pareció alegrarse mucho de verla.

-¿Qué hay, pequeña? ¿Qué te trae por aquí?

-¿Acaso una mujer no puede visitar de vez en cuando a su padre?

-Pero yo ya estoy viejo, y tú tienes otras cosas que hacer…

-Sólo dices eso para oírme decir que quiero verte... ¡Pues no te lo voy a decir! Necesitamos tu ayuda.

-Vale, vale. Cogido. Directa al grano, como siempre. ¿De qué se trata?

-No lo sé. Ca todavía no me lo ha dicho.

-¿Podríamos ir a algún sitio en el que nadie pueda molestarnos?

-La verdad es que esto está muerto, y además iba a cerrar para comer dentro de poco. Espera a que cierre y hablamos. Mientras, podéis tomaros algo. Ya sabéis donde están las cosas.

Mientras Bog iba a la puerta, a cerrarla, Many y Ca tomaron una jarra de cerveza cada uno. Bog volvió y les indicó con el dedo la mesa más alejada de la puerta, a donde, acto seguido, se dirigió. Ca lo siguió inmediatamente. Many aprovechó para coger un pincho en la barra y los siguió también. Los tres se sentaron en círculo.

-Bueno, ¿de qué se trata?

-Necesito la Sala para mañana a la noche...

-¿Y para qué demonios necesitas tú la Sala?

-...y en ella tendrán que actuar los “Ochos muertos”.

Many se atragantó con el pincho que estaba comiendo. Cuando consiguió recuperarse, le dirigió a Ca una mirada de sorpresa.

-¿Los “Ochos muertos”? Pero si ya no tocamos. Alex nos lo prohibió hace dos años. No podemos tocar.

-Eso no es del todo cierto. Es verdad que no quería que tocarais, por eso de que promovíais la violencia y eso chocaba con sus planes de paz y unión y todo eso. Pero, en realidad lo que hizo fue invitaros a dejar los escenarios. No le convenía prohibiros, así que sólo os retirasteis y ya está.

-Vamos a ver. Y ¿para qué quieres tú una actuación de “Ochos muertos” mañana en la Sala?

-Mira Bog. Hoy a la tarde van a hacer oficial la muerte de Alex.

-¿Cómo…? ¿Qué…? ¿Alex… muerto? ¿Cómo ha sido?

-Lo han matado los payasos. Rob me ha mandado su matrícula firmada. Los ancianos todavía no lo saben. Ahora tendré que ir donde ellos. Quiero matar a ese jodido de Rob. Tengo el plan perfecto para acabar con él y triunfar de una vez sobre los payasos. Pero no puedo hacerlo si no soy el nuevo líder de los dragones.

-¿Y cuál es ese plan magnífico?

-Por ahora no puedo decíroslo. Pero, confiáis en mí, ¿no? Vosotros conseguid eso y yo seré líder de los dragones. Por cierto, Many, te espero a ti y a los otros en mi cuarto después de que se anuncie la muerte.
***

El pasillo se estrechaba hasta hacerse tan pequeño que dos personas no podían pasar simultáneamente por él. Al final había una puerta metálica con una cerradura inteligente de seguridad. Ca puso la mano en ella y una voz metálica respondió “Bienvenido, Ca. Te esperan dentro”. La puerta se abrió y, cuando Ca hubo pasado, se cerró tras de sí, impidiendo el paso a cualquier otra persona que pudiera estar detrás.

La habitación estaba en completa oscuridad. Se oyó el ruido de una puerta al fondo y los pasos de varias personas que entraban por ella. Las luces se encendieron. Frente a Ca había una mesa alargada con cinco sillas y cuatro personas que tomaban asiento en ella. La silla de más a la derecha quedo vacía. En el centro, Arlin, una mujer de unos cuarenta años, fue la primera en hablar.

-Bueno, ¿para qué querías vernos?

-Vamos, no nos hagamos los tontos. Vosotros habéis recibido el sello, yo la matrícula. Está claro lo que quieren.

El hombre de la derecha de Arlin se levantó escandalizado. Era un hombre que rondaba los treinta y cinco, medio calvo y regordete.

-¿Quién te ha hablado del sello? ¿Eso es información confidencial?

-Vamos, el chico no es tonto -respondió Arlin mientras tiraba de Mac para que volviera a sentarse-. Así que es a ti a quien ha desafiado Rob. La verdad es que me lo imaginaba. ¿Qué es lo que quieres? ¿Que te ayudemos?

-Venga Arlin, los dos sabemos que no os meteríais en una guerra directa contra los payasos ni aunque fuera vuestra última salida. Lleváis demasiado tiempo lejos de la acción y casi la habéis olvidado –Ca esperó el rato justo para que todos los presentes se sintieran ofendidos por sus palabras y, justo antes de que pudieran responderle, continuó-. Sólo he venido para que sepáis que Rob me ha elegido a mí y voy a hacer todo lo posible para liderar a los dragones. Espero contar con vuestro apoyo.

-¿Por qué deberíamos apoyarte? –preguntó el hombre sentado más a la izquierda. Era el más joven de todos. Apenas superaba los treinta.

Ca observó atentamente al hombre de la izquierda. Era Dedo, el último de los dragones que había pasado a formar parte del consejo (a quienes solían llamar ancianos), hacía dos años y medio. Era el componente con las ideas más pro lucha y guerra pero, igual que él, todo el consejo estaba muy influenciado por las ideas de paz y unión de Alex.

-Porque los payasos son el problema por el que el sueño de Alex era imposible –Ca esperó a que Dedo recapacitara sobre los planes de Alex y, una vez creyó que éstos le inundaban la cabeza, continuó-. Si acabamos con los payasos, podremos casi cumplir el sueño de Alex y unir a los otros seis clanes.

-Pero Alex quería la unión de los siete y se esforzó mucho por conseguir seguidores en todos los clanes, incluso en los payasos.

-Y por eso está muerto. Yo puedo matar a Rob, y una vez esté muerto podremos intentar negociar con los payasos, o atacarles directamente.

Ca se dio la vuelta y se dirigió a la puerta metálica por la que había entrado. El hombre que había permanecido callado se levantó y habló por primera vez:

-Espera, no hemos terminado –dijo Fegu.

-Terminaremos en la reunión homenaje de mañana –y dicho esto se marchó.
***

Al llegar a su cuarto encontró a Many junto a otras cuatro personas. Estaban sentados en la mesa. Todos se volvieron cuando Ca entró por la puerta. Se acercó a ellos, tomó una de las latas de cerveza que había en la mesa junto a un chico de apenas veinte años, bajito y de pelo muy corto, le dio una palmada en la espalda y se alejó. Antes de sentarse en su silla, dio un trago largo a la lata y empezó a hablar.

-Bueno, gracias por venir. Espero que Many os haya dicho qué es lo que quiero –esperó a que todos asintieran y entonces continuó-. Entonces sabréis que quiero que actuéis mañana en la fiesta homenaje que voy a dar en nombre de Alex –todos volvieron a asentir-. ¿Algún problema?

Many se levantó, miró a Ca y le preguntó:

-Todavía no entiendo qué es lo que pretendes. ¿Dar un homenaje a Alex con un grupo que él mismo prohibió?

-Pero si Alex no me importa, lo que yo quiero es promover ese espíritu violento y esas ganas de lucha que promueven vuestras canciones. Precisamente lo que Alex más odiaba de vosotros es lo que yo más quiero.

-Pero, no te entiendo –dijo la chica que se sentaba junto a Many-. ¿Para qué?

-¿No es obvio? ¿De verdad que no lo ves, Ila?

-Explícate de una vez –se molestó Many.

-Verás, si consigo que la gente tenga ganas de venganza, de lucha y sangre, conseguiré ser el nuevo líder. Por eso os necesito.

El silencio se hizo en el cuarto. Entonces Xexa, que hasta el momento había estado mirando atentamente su lata de cerveza, levantó la cabeza.

-Joa… Él iba con Alex cuando Rob les atacó. Mi hermano nunca creyó que la violencia fuese la solución y por eso era tan fiel a Alex. Ahora está muerto…

-Lo siento, no sabía que tu hermano estuviera con Alex –respondió Ca.

-Prométeme que cuando vayas a por Rob me llevarás contigo. Necesito verle morir. Prométemelo, Ca.

-No podré llevarte si no consigo que los dragones se alcen contra los payasos, y no lo lograré si no soy líder.

-¡Promételo, Ca!

-Está bien, si nos alzamos contra los payasos, prometo que vendrás conmigo.

-Entonces cuenta con nosotros, haremos el mejor concierto de nuestras vidas –Xexa alzó su lata de cerveza y los demás lo siguieron-. “Ochos muertos” vuelve a tocar. ¡Por el nuevo líder de los dragones!

-¡Por el nuevo líder! –vitorearon los demás.

-¡Y por la muerte de Rob y la caída de los payasos! –gritó Ca-. ¡Por la supremacía de los dragones! –los gritos de júbilo acompañaron el brindis.

La fiesta continuó hasta bien entrada la noche, cuando uno a uno se fueron marchando, hasta que sólo quedaron Many y Ca. Los dos estaban sentados en la mesa, terminando los últimos restos de la fiesta.

-¿De verdad crees que tu plan va a funcionar?

-Es arriesgado. Pero si no arriesgamos, esto no va a cambiar.

-Prefiero no saber qué te traes entre manos. Pero recuerda que hay gente que confía en ti. Entre otros, Xexa. Espero que no les defraudes.

-Vale, vale, tranquila. Me voy a dormir. ¿Quieres quedarte?

-No gracias, Ila me está esperando. Mañana a la mañana nos vemos.

Many fue la última en irse, mientras Ca se preparaba para dormir. Antes de salir por la puerta, le dirigió un gesto de despedida, acompañado de un guiño, y se fue.

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

beñat soy andreu

buenisima hasta ahora la historia, si sigue asi sera buenissima


dew

nos vemos

10:40 p. m.  
Blogger Beñat Bustamante said...

Gracias Andreu, me alegro de ke te guste.

3:47 p. m.  
Blogger Ignatius said...

El comienzo, muy bueno. Espero que no decaiga. Si es así, ya tienes un lector fiel. ¿Para cuándo la película?

10:39 a. m.  

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